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Etiqueta de un suplemento: qué obliga la ley en México

Etiqueta de un suplemento: qué obliga la ley en México

Los nueve datos que por ley debe traer la etiqueta de un suplemento en México, cuál sirve para comparar dos botes y qué encontraron los análisis de laboratorio.

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Publicado: 2026-09-18T11:05:25.024Z·Actualizado: 2026-09-18T11:05:25.096Z

Etiqueta de un suplemento: qué obliga la ley en México

La etiqueta de un suplemento alimenticio en México tiene que traer nueve datos. No es una recomendación: es una lista cerrada, y está en el apartado XVII.3 del Apéndice del Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios. Si aprendes a leer esos nueve renglones, comparas dos botes en un minuto y detectas cuándo el frente del envase promete algo que el reverso no sostiene.

Aquí van los nueve, qué te dice cada uno y —esto es lo que casi nadie explica— qué no te dice ninguno. Es la continuación práctica de cómo leer etiquetas de suplementos, con la regla concreta detrás de cada línea.

Los nueve datos obligatorios

El Apéndice del Reglamento, en su apartado XVII.3, exige que en la etiqueta de un suplemento alimenticio figuren: la denominación genérica y específica del producto; la lista completa de ingredientes en orden de predominio cuantitativo; los componentes que puedan representar un riesgo para la salud; la declaración nutrimental; el nombre y domicilio del fabricante o importador; las instrucciones de conservación, uso, preparación y consumo; la identificación del lote; las leyendas de advertencia; y la fecha de caducidad.

De esos nueve, dos hacen casi todo el trabajo cuando comparas productos. El primero es la lista de ingredientes en orden de predominio cuantitativo. Ese orden no es decorativo: significa que el ingrediente que aparece primero es el que más pesa en la fórmula, y el último es el que menos. Cuando un bote presume en el frente un ingrediente que en el reverso aparece en penúltimo lugar, ya sabes cuánto lo lleva sin necesidad de que nadie te dé la cifra. Cuando la fórmula incluye hierbas, la etiqueta debe dar además el nombre botánico con género y especie, no sólo el nombre comercial.

El segundo es la declaración nutrimental. El apartado XVII.4 fija su contenido mínimo: contenido energético, proteínas, grasas, carbohidratos, sodio y la cantidad específica de cada vitamina y mineral que el producto contenga. Y añade algo que conviene subrayar: debe incluir también cualquier otro nutrimento o componente que se destaque en la etiqueta, en sus anexos o en la publicidad. Traducido: si el frente del bote dice «5 g de creatina por porción», esa cifra tiene que aparecer en la declaración. Si sólo vive en el frente y no baja al reverso, falta información que la regla pide.

Qué significa cada línea, y qué no

Lo que leesQué te dice de verdadQué no te dice
Denominación genérica y específicaQué es el producto según la regla, no según la mercadotecniaNada sobre su calidad ni su pureza
Ingredientes en orden de predominioCuál ingrediente pesa más y cuál pesa menos en la fórmulaLos gramos exactos de cada uno, salvo que se declaren aparte
Declaración nutrimentalEnergía, proteína, grasas, carbohidratos, sodio, vitaminas y minerales por 100 g o mL y por porciónSi el contenido real coincide con lo declarado
Porción declaradaLa unidad que eligió el fabricante para presentar sus cifrasCuánto te toca tomar a ti
Instrucciones de usoCómo lo preparó y lo pensó el fabricanteUna dosis validada para tu caso
Lote y caducidadQué tanda es y hasta cuándo responde el fabricanteCómo se almacenó el bote antes de llegar a ti
Leyendas de advertenciaQue el producto está clasificado como suplemento alimenticioQue sea inofensivo en cualquier cantidad

La fila de la porción merece un párrafo aparte. La porción la define el fabricante, no la autoridad. Por eso dos botes de proteína pueden declarar «24 g de proteína por porción» y no ser comparables: uno usa una medida de 30 g y el otro una de 38 g. La columna que sí compara es la de 100 g, porque es la misma referencia para todos. Cuando quieras decidir entre dos productos, tapa la columna de la porción y lee sólo la de 100 g.

Lo que la etiqueta promete y lo que el laboratorio encuentra

La etiqueta es una declaración del fabricante. Cuando alguien la contrasta contra un análisis químico, no siempre coincide.

En una serie de casos publicada en 2024, se compraron 44 suplementos para bajar de peso en tiendas dentro o cerca de bases militares de Estados Unidos y se analizaron por cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas. Treinta y seis de los 44 —el 82 %— tenían la etiqueta incorrecta; en 27 no se detectó algún ingrediente que la etiqueta declaraba, y 16 traían ingredientes que la etiqueta no mencionaba [1]. Un trabajo del mismo grupo, sobre 30 productos comprados en línea a 12 empresas, encontró 25 con etiquetas inexactas, y en 7 de ellos componentes ocultos que no figuraban en la lista [2].

El problema no es sólo de productos para bajar de peso. Se analizaron 66 suplementos deportivos de alto riesgo —los que prometen modificar hormonas, ganar músculo o quemar grasa— comprados en 17 tiendas en línea de Países Bajos: 25 de los 66, el 38 %, contenían sustancias dopantes no declaradas, entre ellas estimulantes como la oxilofrina y la metilhexanamina y esteroides anabólicos como la boldiona [3]. Varias de esas sustancias están expresamente prohibidas en suplementos por el artículo 169 del propio Reglamento mexicano, junto con la efedrina, la yohimbina, el germanio y las hormonas animales o humanas.

Y no siempre se trata de lo que sobra: a veces falta. Al medir 12 suplementos que declaraban contener ecdisterona, el contenido real resultó en general muy inferior al declarado [4].

En proteínas la diferencia puede medirse en gramos. Un estudio comparó proteínas de suero vendidas en India: las de la industria nutracéutica aportaron en promedio 75,6 g de proteína por cada 100 g y coincidieron de cerca con lo que decía su etiqueta, mientras que las de origen farmacéutico promediaron 29,1 g por 100 g y el 83 % se apartaba de su declaración en más de un 5 % [5]. En ese mismo trabajo se detectó adulteración con taurina —una forma de inflar la cifra de proteína medida por nitrógeno— en el 89 % de las muestras farmacéuticas frente al 12,5 % de las nutracéuticas.

La publicidad no es la etiqueta

El Reglamento separa las dos cosas con claridad. El artículo 173 prohíbe que la etiqueta o la información con la que se comercializa un suplemento confunda, exagere o engañe sobre su composición, origen, efectos o propiedades, y le prohíbe ostentar indicaciones preventivas, rehabilitatorias o terapéuticas. El 174 va más lejos: prohíbe usar nombres, figuras y declaraciones relacionadas con enfermedades, síntomas, síndromes o datos anatómicos, y prohíbe afirmar que el producto cubre por sí solo los requerimientos nutrimentales de una persona o que puede sustituir una comida.

Con esa vara en la mano, el frente de muchos envases se lee distinto. Y no es un problema mexicano: al revisar las declaraciones de salud de 167 productos de creatina monohidratada, sólo el 25 % de esas declaraciones cumplía los criterios de los documentos científicos de referencia [6].

Cómo se aplica esto a dos botes reales

Un producto de un solo ingrediente y uno de fórmula se leen distinto, y conviene practicarlo con ejemplos.

En un aislado de proteína como Dym Iso 100, la lista de ingredientes es corta y la declaración nutrimental hace casi todo el trabajo: proteína por 100 g, carbohidratos, grasas y sodio. Ahí la comparación entre marcas es directa, siempre que uses la columna de 100 g.

En una fórmula con muchos ingredientes como GA Nitraflex, la declaración nutrimental se queda corta a propósito: la mayoría de los componentes no son proteína, grasa ni carbohidrato, así que no aparecen ahí. El dato que manda es el orden de la lista de ingredientes, más las cantidades que el fabricante decida declarar por destacarlas en el envase. Lee la lista de arriba abajo antes que cualquier cosa impresa en el frente. Puedes recorrer la tienda haciendo este ejercicio con los productos que ya conoces.

Lo que la evidencia NO dice

Nada de lo anterior mide suplementos mexicanos: los análisis de etiquetas citados se hicieron sobre productos comprados fuera de México, con muestras pequeñas y, en varios casos, elegidas por ser de alto riesgo y no al azar. No permiten estimar qué porcentaje de los suplementos que se venden en México tiene una etiqueta incorrecta, ni señalar marcas concretas. Lo que sí sostienen es más modesto y sigue siendo útil: que la etiqueta es una declaración y no una medición, y que existen análisis publicados donde esa declaración no coincidió con el contenido.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «unidades por envase» o «porciones por envase» en una proteína?

Es el número de veces que cabe la porción declarada dentro del bote. Si el fabricante eligió una porción de 30 g y el envase trae 900 g, declarará 30 porciones. Cambiar el tamaño de la porción cambia ese número sin que cambie ni un gramo el contenido del bote, así que sirve para calcular cuánto te dura, no para comparar calidad.

¿La etiqueta de un suplemento se lee igual que la de un alimento?

Comparten la lógica —lista de ingredientes por predominio y declaración nutrimental— pero al suplemento alimenticio le aplica su propio apartado, el XVII del Apéndice del Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios, que le exige además las leyendas de advertencia y el nombre botánico de las hierbas. Ese apartado también fija, en su punto XVII.1, topes máximos diarios de vitaminas y minerales que un suplemento no debe exceder.

¿Cómo leo la etiqueta de una proteína de suero paso a paso?

Cuatro pasos. Uno: lee la columna de 100 g, no la de la porción. Dos: mira cuántos gramos de proteína hay en esos 100 g, que es la cifra comparable entre marcas. Tres: revisa el orden de la lista de ingredientes y fíjate en qué lugar aparecen los azúcares y los saborizantes. Cuatro: comprueba que cualquier cifra impresa en el frente aparezca también en la declaración nutrimental del reverso.

Fuentes normativas

Las obligaciones de etiquetado citadas en este artículo están en el Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios: los artículos 168, 169, 173 y 174 del Título Décimo Noveno, y el apartado XVII de su Apéndice, que es donde viven la lista de nueve datos (XVII.3), el contenido mínimo de la declaración nutrimental (XVII.4) y los topes máximos diarios de vitaminas y minerales que un suplemento no debe exceder (XVII.1), entre ellos 1 000 µg de vitamina A, 400 µg de ácido fólico, 20 mg de hierro y 20 mg de zinc. El texto vigente es público y puede consultarse en el portal del Orden Jurídico Nacional.

Referencias

  1. Crawford, C., et al. (2024). Label Accuracy and Quality of Select Weight-Loss Dietary Supplements Sold on or near US Military Bases. Nutrients. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39770990/
  2. Crawford, C., et al. (2024). Label Accuracy of Weight Loss Dietary Supplements Marketed Online With Military Discounts. JAMA Network Open. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38691359/
  3. Duiven, E., et al. (2021). Undeclared Doping Substances are Highly Prevalent in Commercial Sports Nutrition Supplements. Journal of Sports Science and Medicine. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34211326/
  4. Ambrosio, G., et al. (2020). How reliable is dietary supplement labelling?-Experiences from the analysis of ecdysterone supplements. Journal of Pharmaceutical and Biomedical Analysis. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31568967/
  5. Philips, C. A., et al. (2025). The Citizens Protein Project 2: The first publicly crowd-funded observational study on exhaustive analysis of popular whey protein supplements in India reveal poor quality and deceptive marketing claims of medical pharmaceutical- compared to nutraceutical- industry powders. Medicine. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41239695/
  6. Molina Juan, L., et al. (2021). Analysis of health claims regarding creatine monohydrate present in commercial communications for a sample of European sports foods supplements. Public Health Nutrition. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33468268/

Este producto no es un medicamento. El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo usa. Los suplementos no sustituyen una alimentación equilibrada.